Ya he vuelto después de unas inolvidables e intensas vacaciones. Ha sido un no parar desde el primer día. Comenzamos el primer día en el circo del sol, que estaba en Boston con la actuación Kooza. No había estado todavía en ninguna de las representaciones de esta compañía pero ahora entiendo la fama que tienen. Es increible todo el montaje que llevan y la preparación del espectáculo, cuidado hasta el más mínimo detalle. No dejan de sorprenderte desde el comienzo hasta el final de la función, merece la pena verlo.
Al día siguiente nos marchamos a Nueva York durante tres días, alojándonos en el corazón de “Times Square” con el ajetreo de la gente de un lado para otro y todas las luces de colores de la calle.
Disfrutamos de los sitios más turísticos y de las vistas de Nueva York por la noche desde el Empire State. Otro día aprovechamos para coger unas bicicletas y pedalear por central park, a través del laberinto de caminos, puentes y lagos que se esconden en su interior. Para terminar visitamos el barrio chino aunque preferimos comer con los vecinos de “Little Italy”.
Los dos días siguientes los dedicamos a recuperarnos de la paliza que nos dimos en Nueva York y ver la ciudad de Boston que la habíamos dejado a un lado. Como buenos turistas intentamos hacer el camino marcado en el suelo con una línea roja aunque fracasamos en el intento y decidimos disfrutar de la calma y las vistas del parque “Boston Common”, los alrededores de Harvard y el museo del MIT.
Para rematar, el fin de semana teníamos preparadas dos excursiones. La primera a Cape Cod, un lugar turístico donde va la gente de aquí de vacaciones y la siguiente a Newport (RI) donde están las mansiones de los ricos y famosos, con sus playas privadas y yates, que envidia… que mal repartido está el mundo.
En fin, que se me ha pasado la semana volando. Que verdad es cuando dicen el tiempo pasa más rápido cuando se está disfrutando.

